Escapada de tres días a Cerdeña

En esta nueva entrada os vamos a contar un viaje muy cortito pero muy intenso que hicimos a Cerdeña hace unos meses. Como todos sabéis y si no os lo digo, Cerdeña es una isla italiana que se encuentra en el mediterráneo.

Es tan grande como la comunidad Valenciana y en los apenas tres días que íbamos a pasar allí planeamos una ruta algo descabellada recorriendo de oeste a este toda la costa norte de la isla. Esta es la historia de nuestra primera visita a Cerdeña.

Mapa de ruta

Dia 1 en Cerdeña

Este viaje express de casi tres días  nos lo planteamos de la siguiente manera: “¡Vamos a ver en Skyscanner que destino sale más barato este fin de semana!”.

Era Abril y pensamos que nos resultaba más atractivo un lugar cálido tras el largo y duro invierno en las islas británicas. Así que dicho y hecho, ¡a la aventura!. Alghero en Cerdeña seria nuestro cuartel general de exploración.

Catapulta mirando al mar

Catapulta mirando al mar

Llegamos poco después de comer, con un sol espléndido, maleta en mano y casi desenfundando el bronceador como locos por tostarnos a la solana con una cerveza bien fría a la diestra y otra a la siniestra.

El “autobusero” nos hizo esperar un poco mientras se limpiaba sus gafas Armani de 52 pulgadas y charlaba alegremente del calcio (fútbol) hasta formar una cola decente con la que llenar el bus.

Lo cierto es que desde que bajas del avión todo te resulta familiar: la luz, la brisa, el color de la tierra, el murmullo de la gente, los coches, los carteles, hasta el aspecto del asfalto parece de la misma España, y es que es lo más parecido a estar en España que hemos estado fuera de España, valga la redundancia. Por algo dicen los propios italianos que somos “igualicos”.

Quince minutos dirección Fertilia hasta el centro de Alghero, donde literalmente el señor de las Armani tamaño XXXL  te deja a las puertas de la antigua ciudadela amurallada.

Nuestro hotel (La Manta) se encontraba a las afueras de este recinto amurallado, apenas a  5 minutos andando.

Dejamos las maletas y salimos pitando cámara de fotos al hombro y sonrisa de oreja a oreja. Pensamos mejor dejar la playa para el día siguiente y aprovechar la tarde para ver la ciudad.

Puerto y muralla de Alghero

Puerto y muralla de Alghero

Cerdeña perteneció durante varios siglos a la Corona de Aragón, de ahí que las huellas de esa presencia se encuentren por toda la isla, aunque especialmente en Alghero (Alguer), donde todavía se conserva, aunque muy poca gente lo habla, un dialecto del catalán llamado Alguerés.

No tuvimos el placer de conocer a nadie que lo hablara pero si de apreciar las huellas de ese pasado por todas partes. Aquí hay una Avenida de Cataluña, la bandera parece igual que la de Cataluña y el “segundo nombre” de la localidad es el de Balcaruneta (Barceloneta).

Era temporada baja y no había demasiados turistas por las calles, cosa que agradecimos. Las vías principales están repletas de tiendecitas, heladerías y terrazas.

Las más acogedoras a esa hora resultaban las que daban al oeste mirando al mar. El sol ya caía en picado y aprovechar los últimos rayos de sol significaba no alejarse mucho de esa parte de la muralla.

Algunas reproducciones de catapultas y otros artilugios defensivos salpicaban el perímetro del baluarte dibujando una postal idílica con el perfil del imponente Capo Caccia en el horizonte.

Allí nos quedamos embobados sobre la muralla disfrutando de aquellos preciosos colores del cielo y las nubes, relajados, entre la suave brisa y el sonido del mar.

Cerdeña

Precioso atardecer en Alghero – Cerdeña

Seguimos la recomendación de nuestra casera y nos acercamos hasta el restaurante Il Pesce D Oro, que se encuentra en la Via Catalogna. La verdad que fue todo un acierto, salimos encantados con la comida y con el servicio. Las pizzas estaban buenísimas y además eran enormes para una sola persona (8 euros). Y el pescado era fresquísimo  y nos lo hicieron como lo pedimos, a la sal, aunque ellos lo hacían con un aliño típico de allí.

El camarero nos sugirió acercarnos un sitio que se animaba bastante en la noche y en el cual solía haber música en directo. La noche es joven y nosotros habíamos ido a disfrutar de nuestro finde relámpago sin importarnos demasiado el cansancio.

Lo cierto es que el escenario y el estupendo ambiente nos llevaban de la mano sin esfuerzo alguno, y aquello se agradecía.

Para llegar al Miramare tuvimos que cruzar el centro amurallado. La noche era agradable y no nos llevó más de 10 minutos llegar hasta allí. El local estaba bien animado y se escuchaba la música desde fuera.

Nos recordaba a un pub español en casi todos los sentidos: la gente, los camareros, la música, la decoración, hasta el alcohol era del que generalmente se sirve en España. (¡había hasta Brugal fíjate!)

Dia 2

El día amaneció lluvioso y más frio de la cuenta, lo que supuso un golpe bajo a nuestras esperanzas. Hasta tuvimos que comprar un paraguas para poder ir andando a recoger el coche que habíamos alquilado (Autonoleggio Sardinya. Al final de la via Garibaldi dirección Fertilia).

Era un Nissan micra como los cientos que se ven por toda la isla, y con mucha lluvia pero con las ilusiones a rebosar nos dirigimos hacia el norte haciendo nuestra primera parada en la playa de Stintino (La Pelosa).

El tiempo empezaba a mejorar y, aunque nublado, ya al menos no llovía. La Pelosa es una playa preciosa de arena clara y aguas cristalinas custodiada por una antigua torre baluarte, la cual nos encontramos prácticamente desierta en nuestro mañanero paseo.

Playa La Pelosa en Stintino

Playa La Pelosa en Stintino

Nuestra siguiente parada fue Castelsardo, pueblecito medieval de unos 5000 habitantes situado en el corazón del golfo de Asinara a unos 30 km de Sassari (ciudad principal del noroeste de Cerdeña).

Las vistas de toda la costa desde el promontorio sobre el que erige la villa son espectaculares, a pesar de las nubes que aún nos cubrían. No pudimos acceder al castillo, que fue edificado por la familia genovesa de los Doria allá por el siglo XII, pero si a la Iglesia de Santa María de las Gracias, curiosa porque no tiene fachada y se accede a ella por uno de los lados. Por sus estrechas calles uno nunca sabe dónde se va a encontrar un pequeño restaurante de comida casera, los hay a montones.

Castelsardo

Castelsardo

Tentadora la comida sí, pero nosotros llevábamos el picnic puesto y queríamos comer en alguna playita desconocida. Para nuestra alegría el sol apareció en todo su esplendor y nos regaló algunos de los momentos más bonitos en nuestra corta estancia en la isla.

Íbamos bordeando la costa hacia el este y casi al azar escogimos un camino que se dirigía hacia el mar. Con el corazón en un puño porque hubo que atravesar algunos charcos de agua más profundos de la cuenta y casi me da un mal porque el coche no era nuestro, llegamos hasta una pequeña playa rocosa y desierta en algún lugar cerca de Costa Paradiso.

Allí había una pequeña ermita junto al mar, una antigua torre defensiva se divisaba a lo lejos, hierba verde, muchas flores, olor a mar y un calorcito estupendo.  Vamos, aquello en aquel momento era el mismísimo paraíso. Una pena que el agua estuviera tan fría, si no nos bañamos segurísimo.

Cerca de Playa Paradiso

Cerca de Playa Paradiso

Siguiendo hacia el este por la costa hicimos una rápida parada en la famosa playa Rena Majore, y tengo que decir que, aunque bastante grande y bonita, nos dejó un tanto indiferentes. Esperábamos más  después de haberla visto resaltada en todas las guías de la isla.

Explorando los alrededores

Explorando los alrededores

Un poco más adelante se encuentra uno de los puntos más septentrionales de la isla de Cerdeña, Santa Teresa de Gallura y el Capo Testa. Las impresionantes formaciones graníticas del capo son el balcón desde el que asomarse a la vecina isla francesa de Córcega. En fin, aquí lo pasamos mejor que dos niños pequeños escalando por las rocas.

Capo Testa

Capo Testa

Queríamos explorar más, hay un sinfín de rincones bonitos por los que pasear o simplemente contemplar, pero no había tiempo, estábamos lejísimos del hotel y casi sin tiempo para ver algo de la costa Esmeralda.

Tomamos si cabe la ruta más larga en dirección a Olbia con la esperanza de encontrarnos algo sublime que hiciera merecer toda la vuelta que íbamos a dar, pero lo único que encontramos fue mucho tráfico y una carretera en obras durante muchísimos kilómetros que nos hizo desistir de parar siquiera en Olbia a cenar. Es una ruta para hacerla mínimo en dos días (parece que no pero Cerdeña es grande), así que devastados llegamos por fin de vuelta a Alghero.

Dia 3

Para el tercer día habíamos pensado ir hasta la Gruta de Neptuno en el Capo Caccia , pero estábamos tan cansados del día anterior que optamos por un plan alternativo más relajado.

Devolvimos el coche, desayunamos un buen capuccino italiano en lo que bien podría ser una confitería-cafetería española, nos aprovisionamos bien de cervecitas frías y nos fuimos a la playa de María Pía (dirección Fertilia). La playa es magnífica y tiene una pinada estupenda para ponerse a cubierto cuando el sol calienta.

Playa Maria Pia

Playa Maria Pia

No hubo tiempo para mucho más. Paseamos por la playa hasta la lonja y de ahí al puerto de Alghero, donde comimos en uno de los restaurantes con vistas. Excelente la panorámica, aunque no tanto la comida, como nota decepcionante del día. Nuestro avión salía a media tarde, así que recogimos las maletas que tan amablemente nos habían guardado en el hotel y corriendo para el aeropuerto.

Nuestra aventura express llegaba a su fin.

Maria Pia desde la pinada

Maria Pia desde la pinada

Decir que nos quedamos con ganas de mucho más. No tuvimos tiempo de ver ninguno de los Nuraghe, cuya construcción aún es un misterio; o la preciosa iglesia de SS. Trinità di Saccargia, cerca de Sassari.

Cerdeña tiene mucho en común con nuestra España natal y a la vez ese punto exótico de lo nuevo e inexplorado. Además,  la isla ofrece un sinfín de posibilidades que apenas pudimos disfrutar, así que queda pendiente una visita en condiciones. ¡Hasta pronto Cerdeña!.

Nos encantan los comentarios! Anda! dejanos uno :)


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