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Qué ver en Oporto en 4 días: itinerario real, restaurantes, tiendas bonitas y una excursión al Duero

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Son las diez de la noche. Acabas de dejar la maleta en el hotel y bajas caminando sin un rumbo demasiado claro. Al girar una esquina aparece el Duero iluminado, el reflejo de las fachadas de colores sobre el agua y el sonido lejano de la gente que todavía pasea por la Ribeira.

En ese momento aún no lo sabes, pero acabas de entender por qué tanta gente se enamora de Oporto.

Así empezó nuestro viaje.

Llegamos con más de cien lugares guardados en Google Maps, un itinerario organizado casi al minuto y la idea, bastante ingenua, de que cuatro días serían suficientes para verlo todo.

No lo fueron.

El vuelo se retrasó, algunas cocinas estaban ya cerradas cuando llegamos, las cuestas nos obligaron a bajar el ritmo y hubo tiendas, restaurantes y calles en las que nos quedamos mucho más tiempo del previsto. También eliminamos monumentos, cambiamos planes sobre la marcha y descubrimos lugares que no figuraban en ninguna de nuestras listas.

Y, sinceramente, así fue mucho mejor.

Oporto no nos conquistó por la cantidad de monumentos que visitamos. Lo hizo por todo lo que ocurrió entre uno y otro: los azulejos antiguos encontrados en un rastro, una bifana en un bar frecuentado por locales, una tienda centenaria en la que parecía haberse detenido el tiempo o una sobremesa frente al Duero que se alargó porque nadie tenía ganas de marcharse.

Esta guía no pretende que reproduzcas exactamente nuestro viaje. Queremos ayudarte a organizar el tuyo con información práctica, un itinerario realista y nuestra opinión sincera sobre lo que hicimos, lo que nos sorprendió y aquello que dejamos pendiente.

Porque viajar bien no siempre consiste en verlo todo.

A veces consiste en saber qué merece tu tiempo.

¿Cuántos días hacen falta para visitar Oporto?

Para una primera visita, creemos que hacen falta al menos tres días completos. Con dos días puedes recorrer los lugares más conocidos del centro, pero tendrás que seleccionar mucho y probablemente terminarás caminando con más prisa de la que la ciudad merece.

Nosotros viajamos de viernes a lunes. Ese cuarto día nos permitió dedicar una jornada al valle del Duero y conservar tiempo suficiente para conocer Oporto sin convertir cada mañana en una carrera.

Aun así, no cumplimos todo el itinerario inicial.

Oporto parece compacta sobre el mapa, pero las pendientes, las calles empedradas y las continuas paradas hacen que los trayectos se alarguen. Google Maps puede decir que un lugar está a diez minutos; lo que no siempre explica es que esos diez minutos son cuesta arriba, bajo el sol y después de haber caminado quince kilómetros.

Con cuatro días pudimos recorrer el centro histórico, cruzar a Vila Nova de Gaia, descubrir mercados y comercios, probar cocina portuguesa y hacer una excursión completa hasta Pinhão.

Nos quedaron bastantes lugares pendientes. No sentimos, sin embargo, que el viaje estuviera incompleto.

Si quieres incluir el valle del Duero, Aveiro, Guimarães o cualquier otra excursión, elegiríamos solo una. Intentar encajar varias en cuatro días significa pasar demasiado tiempo desplazándote y muy poco disfrutando de la ciudad.

Cómo organizar un viaje a Oporto sin querer abarcar demasiado

Preparar esta escapada fue una pequeña prueba de autocontrol.

Cada vez que investigábamos aparecía una nueva opción: Costa Nova y sus casas de colores, el mercado de Espinho, Braga, Guimarães, Amarante, el valle del Duero… En algún momento intentamos incluirlo casi todo en cuatro días.

Sobre el papel podía encajar.

En la vida real, no.

Nuestra distribución final fue esta:

  • Día 1: llegada, primer paseo por el centro y Ribeira de noche.
  • Día 2: mercados, centro histórico, tiendas bonitas y gastronomía.
  • Día 3: excursión en tren a Pinhão y comida en Quinta de la Rosa.
  • Día 4: Bolhão, calles comerciales, comida local, Gaia y últimas compras.

La estructura funcionó, aunque dentro de cada día improvisamos bastante.

[Próximamente: Consulta nuestro itinerario completo de Oporto en 4 días, con la ruta detallada de cada jornada.]

Cómo llegar a Oporto

En avión

Para una escapada desde España, el avión suele ser la opción más práctica. El Aeropuerto Francisco Sá Carneiro se encuentra cerca de la ciudad y está conectado con el centro mediante metro, taxi, Uber y Bolt.

Nosotros volamos desde Alicante. Al valorar la posibilidad de ir en coche, las horas de carretera pesaron mucho más que la libertad de llevar equipaje sin preocuparnos por la cerámica.

Si viajas pocos días, elegiríamos de nuevo el avión.

Del aeropuerto al centro en metro

A la llegada utilizamos la línea E del metro, que conecta el aeropuerto con Trindade. Nuestro hotel estaba a pocos minutos de la estación, así que fue una opción cómoda y económica incluso llegando por la noche.

Tuvimos que ir algo justos porque el vuelo se retrasó, pero el trayecto fue sencillo.

Para volver al aeropuerto optamos por Uber. Pagamos 10,96 euros, una cantidad que nos pareció más que razonable por evitar cargar con las maletas y preocuparnos por el horario del último día.

Nuestra fórmula fue, por tanto: llegada en metro y vuelta en Uber.

La repetiríamos.

¿Merece la pena ir en coche?

Para visitar exclusivamente Oporto, no creemos que sea necesario.

El centro se recorre mejor a pie, aparcar puede resultar incómodo y los trayectos puntuales en Uber o Bolt suelen ser asequibles. El coche empieza a tener sentido si vas a recorrer otras zonas del norte de Portugal o si tu viaje dura más días.

Equipaje y compras

Antes de viajar nos preocupaba comprar cerámica y que se rompiera durante el vuelo. Al final volvimos con azulejos antiguos, libros, objetos pequeños y algunas compras más, pero pudimos organizarnos sin grandes problemas.

Dejar algo de espacio libre en la maleta es una excelente idea, especialmente si te gustan las tiendas de decoración, la cerámica o los productos gastronómicos.

[Próximamente: Cómo ir del aeropuerto de Oporto al centro: metro, Uber y precios reales.]

Dónde alojarse en Oporto

Nos alojamos en YOTEL Porto, cerca de Trindade, y fue una de las decisiones más acertadas del viaje.

La ubicación nos permitió llegar caminando a la Avenida dos Aliados, Bolhão, São Bento y buena parte del centro. También teníamos el metro muy cerca para desplazamientos como el aeropuerto o la Feira da Vandoma.

Después de jornadas larguísimas caminando, agradecimos especialmente: por la comodidad de la cama., la limpieza de la habitación, los grandes ventanales, las vistas de la ciudad, el agua de cortesía, la proximidad a Trindade, y el bar de la azotea, Nine Rooftop.

Una tarde volvimos al hotel completamente agotados y terminamos tomando unos cócteles en la terraza. Tener esa posibilidad sin volver a desplazarnos fue un pequeño lujo.

Las mejores zonas para dormir

Aliados, Trindade y Bolhão son muy prácticas para una primera visita. Permiten llegar andando a numerosos puntos y ofrecen buenas conexiones de metro.

Ribeira es más atmosférica, pero implica convivir con pendientes, calles más concurridas y un acceso menos cómodo con equipaje.

Vila Nova de Gaia puede ser una gran opción para disfrutar de vistas del casco histórico y tener las bodegas cerca, aunque no estarás exactamente en el centro de Oporto.

Para un primer viaje de tres o cuatro días, nosotros repetiríamos en la zona de Trindade.

[Próximamente: Nuestra experiencia alojándonos en YOTEL Porto.]

Cómo moverse por Oporto

A pie

Caminar fue nuestra forma principal de conocer la ciudad.

Oporto es relativamente compacta, pero conviene no confundir “compacta” con “llana”. Subirás y bajarás continuamente, muchas calles están empedradas y es fácil recorrer más de veinte kilómetros en una sola jornada sin darte cuenta.

El calzado cómodo no es un consejo genérico en este caso. Es una cuestión de supervivencia.

A pesar del cansancio, recorrer la ciudad a pie merece la pena. Buena parte de su atractivo se encuentra en las transiciones: las callejuelas que bajan desde la Sé, las fachadas con ropa tendida, las escaleras, los pequeños cafés y los comercios que aparecen por casualidad.

Metro

Utilizamos el metro para llegar desde el aeropuerto, desplazarnos hasta la Feira da Vandoma y movernos en algunos trayectos concretos.

Es fácil de utilizar y especialmente útil si te alojas cerca de Trindade.

Uber y Bolt

Para el aeropuerto y los momentos en los que el cansancio empezaba a pesar, comprobamos precios en Uber y Bolt. Los trayectos fueron económicos y nos ahorraron caminatas innecesarias.

Tranvía

No llegamos a utilizarlo. Durante nuestra estancia algunas calles estaban cortadas por un evento y preferimos seguir recorriendo la ciudad a pie.

Si te apetece vivir la experiencia, puede ser un plan bonito, pero no lo consideramos imprescindible.

Nuestro itinerario de cuatro días en Oporto

Día 1: llegada, Aliados y Ribeira de noche

Nuestro vuelo se retrasó, así que llegamos al hotel más tarde de lo previsto. Dejamos las maletas, nos cambiamos y salimos a buscar un sitio donde cenar.

A esas horas muchas cocinas estaban ya cerradas, algo que aprendimos rápidamente: en Oporto conviene controlar bien los horarios de comida y cena. Terminamos en el famoso McDonald’s Imperial, instalado en el antiguo Café Imperial.

Sí, nuestra primera cena en Oporto fue en un McDonald’s.

Pero no es un local cualquiera. El interior conserva parte de la arquitectura y la decoración histórica del antiguo café, por lo que merece la pena entrar aunque solo sea por curiosidad.

Después bajamos hacia la Ribeira y tomamos nuestro primer vino de Oporto en Deouro. Yo elegí un tawny y mi pareja un Oporto blanco. Había menos ambiente del que esperábamos para ser viernes, aunque también era ya pasada la medianoche.

El Oporto nos pareció más fuerte de lo que recordábamos, así que emprendimos tranquilamente el regreso al hotel atravesando las calles casi vacías.

Fue una primera noche sencilla, condicionada por el retraso del vuelo, pero nos permitió descubrir la ciudad iluminada y situarnos antes del día más intenso.

[Próximamente: Qué hacer en Oporto la primera noche si llegas tarde.]

Día 2: Vandoma, centro histórico, tiendas y bifanas

Empezamos el sábado desayunando en Negra Café, un local agradable, con una carta amplia de brunch y mucho menos masificado de lo que esperábamos.

Justo enfrente se encuentra la Capela dos Fradelos, una pequeña iglesia que merece una parada antes de continuar la ruta.

Desde allí cogimos el metro para ir a la Feira da Vandoma, el rastro de Oporto.

Fue uno de nuestros planes favoritos.

No es un mercado pulido ni diseñado para turistas. Encontramos cajas llenas de objetos antiguos, monedas, libros, azulejos, vajillas y todo tipo de curiosidades. Yo compré una cajita, dos libros antiguos y varios azulejos; mi pareja encontró monedas para su colección.

Los precios nos parecieron muy buenos y todavía hoy creemos que fue uno de los lugares donde encontramos los recuerdos más especiales.

De vuelta al centro bajamos por el Ayuntamiento, entramos en la estación de São Bento para observar sus azulejos y subimos hasta la Sé de Oporto. No entramos porque había cola y empezaba a ser tarde para comer, pero disfrutamos mucho de las vistas desde la plaza.

A partir de ahí dejamos de seguir una ruta exacta.

Bajamos por las callejuelas del casco histórico, entre fachadas antiguas, ropa tendida, pequeñas cafeterías y banderolas que daban a algunas calles aspecto de verbena. Esa fue una de las estampas que mejor resume Oporto para nosotros.

Cantina 32

Llegamos a Cantina 32 casi al límite del horario de cocina y conseguimos una mesa exterior por casualidad.

Este detalle es importante: en Oporto hay que comer antes de lo que muchos viajeros españoles estamos acostumbrados. Si te entretienes demasiado, puedes encontrar la cocina a punto de cerrar.

Probamos bacalhau à Brás, unas tortas de maíz con taquitos de atún, el pastel de chocolate de la casa y su conocida tarta de queso y plátano presentada como si fuera una maceta.

Comimos muy bien y el servicio fue excelente, aunque no es una opción económica. La situaríamos en una categoría de €€€.

Rua das Flores y tiendas bonitas

Después continuamos por Rua das Flores, entrando en algunas tiendas que nos llamaron la atención: Mercador Studio, Projeto Vimoc, Manteigaria, para probar pasteles de nata y Fernandes Mattos.

Los pasteles de nata de Manteigaria estaban buenísimos, pero nuestra recomendación es muy clara: entra si no hay una cola excesiva. No creemos que merezca la pena perder una parte importante del viaje esperando por un producto viral cuando hay tantas pastelerías en la ciudad.

Fernandes Mattos

Fernandes Mattos fue nuestra tienda favorita de Oporto y una de las más bonitas que hemos visitado en cualquier ciudad.

El espacio ocupa una antigua tienda de telas y conserva muebles, estanterías y elementos que hacen que recorrer sus plantas sea parte de la experiencia. Está llena de objetos para casa, papelería, decoración y pequeños detalles difíciles de resistir.

En la última planta ofrecen una actividad para pintar dos azulejos, por unos 50 euros. Nos pareció una forma preciosa de crear un recuerdo personal de Oporto.

Vimos la Livraria Lello desde fuera, pero había cola y decidimos no entrar. Después visitamos la Igreja do Carmo, recorrimos el pequeño Mercado Porto Belo, con puestos de artesanía, y nos detuvimos ante el colorido panel de azulejos de Joana Vasconcelos.

También entramos en Papel & Co., Mercado 48 y una librería especializada en Tintín. Intentamos tomar algo en Candelabro antes de regresar al hotel para descansar y beber un cóctel en Nine Rooftop.

Sol e Sombra Bifanas

Por la tarde, mi pareja aprovechó para visitar varias tiendas de manga y anime. Después terminamos en Sol e Sombra Bifanas, en Rua de Passos Manuel.

Fue justo el tipo de sitio que buscábamos: sencillo, local, sin una decoración pensada para Instagram y con precios acordes a un negocio de barrio.

Comimos bifanas y varios platos para compartir por unos 23 euros entre los dos. La atención fue estupenda y salimos encantados.

Una bifana es un bocadillo de carne de cerdo marinada y cocinada en una salsa especiada. Parece un plato sencillo, pero cuando el pan, la carne y la salsa están bien preparados puede convertirse en una de las mejores comidas informales del viaje.

Terminamos el día pasando por la Igreja de Santo Ildefonso y tomando vino en Apothek Wine Bar.

Nos dejamos aconsejar por el propietario y fue un acierto. Las copas rondaban los 15 euros, dependiendo del vino elegido. Trabajan referencias seleccionadas y, curiosamente, la botella no resultaba necesariamente más rentable que pedir por copas.

Nos fuimos a descansar alrededor de las diez de la noche, completamente agotados.

[Próximamente: Itinerario completo del sábado por Oporto: Vandoma, tiendas y restaurantes.]

Día 3: la línea del Duero, Pinhão y Quinta de la Rosa

El domingo madrugamos para tomar el tren desde Campanhã. Compramos los billetes directamente en la estación y nos llevamos café y cruasanes para desayunar durante el trayecto.

Qué lado elegir en el tren

En la ida conviene sentarse en el lado derecho en el sentido de la marcha.

El principio del recorrido no es especialmente espectacular. El verdadero cambio llega a partir de Ribadouro, cuando el tren empieza a avanzar junto al río y aparecen los valles, las montañas, las pequeñas poblaciones, los viñedos y las quintas.

Durante aproximadamente una hora y media, el paisaje es impresionante.

Nuestro tren de ida era antiguo. Los asientos resultaban menos cómodos y el servicio paró en muchas estaciones, por lo que el trayecto terminó acercándose a las tres horas. Puede hacerse largo, pero creemos que las vistas compensan con creces.

Llegamos a Pinhão, visitamos la estación y sus paneles de azulejos, paseamos junto al río y cruzamos el puente.

Quinta de la Rosa y Cozinha da Clara

Nuestra primera idea era visitar otra quinta, pero estaba cerrada el domingo. El propietario de Apothek Wine Bar nos recomendó Quinta de la Rosa y fue un gran acierto.

No hicimos la cata porque preferimos reservar tiempo para comer en su restaurante, Cozinha da Clara, y beber uno de los vinos de la finca durante la comida.

El restaurante tiene vistas al Duero y ofrece cocina de autor, por lo que el precio es elevado. Lo situaríamos en €€€, pero la experiencia nos encantó.

Probamos pulpo, dorada y un vino gran reserva de la bodega. Los postres también estaban deliciosos y alargamos la sobremesa para disfrutar del entorno.

Al ir andando hasta la quinta pudimos acercarnos a algunos viñedos y hacer fotos. Para una próxima visita nos gustaría realizar una experiencia más completa, con paseo guiado y cata.

El calor era intenso, así que al regresar a Pinhão compramos un helado. En la propia estación hay una tienda de recuerdos práctica para llevarse alguna botella o un detalle de la zona.

Regreso a Oporto

Tomamos el tren de regreso alrededor de las cuatro de la tarde. Esta vez era más moderno y cómodo.

Para la vuelta, las mejores vistas quedan en el lado izquierdo.

El tren iba lleno, así que conviene acudir con antelación si quieres elegir asiento. Esta excursión es muy popular y no todo el mundo consigue colocarse junto a la ventana.

Llegamos a São Bento justo a tiempo para cruzar hacia Gaia y ver el atardecer desde Jardim do Morro.

La puesta de sol fue espectacular.

El entorno, bastante menos idílico.

Había muchísima gente, el césped tiene una pendiente incómoda para sentarse y el ambiente distaba bastante de la imagen romántica que se muestra en algunas fotografías. Llevamos bebidas y algo para picar, y disfrutamos de la música de jazz y de un cielo impresionante, pero buscaríamos otro mirador si quisiéramos una experiencia más tranquila.

Cuando anocheció paseamos por la orilla de Gaia. Ese recorrido terminó gustándonos incluso más que el propio atardecer. Los últimos tonos rojizos todavía iluminaban el cielo, los restaurantes empezaban a llenarse y la Ribeira se veía preciosa desde la otra orilla.

Caminamos por la Avenida de Diogo Leite, vimos varias bodegas desde fuera y nos acercamos al famoso Half Rabbit, la obra de Bordalo II realizada con residuos.

Después cruzamos el Puente Don Luis I por la parte inferior, recorrimos nuevamente la Ribeira y ascendimos andando hasta el hotel.

[Próximamente: Cómo visitar el valle del Duero en tren desde Oporto: horarios, asientos y Pinhão.]

Día 4: Bolhão, comida local, Gaia y últimas compras

El último día estábamos bastante cansados y decidimos descansar algo más.

Desayunamos café latte y cruasanes en The Grow, cerca del hotel. La carta tenía buena pinta, aunque comimos poco porque se estaba acercando nuevamente la hora de buscar restaurante.

Dedicamos la mañana a recorrer Rua de Santa Catarina en busca de una juguetería. Somos aficionados a los juguetes y nos sorprendió que no hubiera demasiadas opciones en el centro.

Entramos en el Mercado do Bolhão y nuestra impresión fue bastante clara: nos pareció un espacio muy orientado al turismo.

Está renovado, es cómodo y reúne numerosos puestos donde comprar productos o tomar algo, pero no encontramos el ambiente local que buscábamos. Para otros viajeros puede ser una visita interesante; nosotros preferimos mercados más imperfectos y auténticos, como Vandoma.

Finalmente encontramos Bazar Paris, una juguetería bonita, aunque con una selección más limitada de lo que esperábamos.

Restaurante Roma

A la hora de comer teníamos claro que no queríamos caer nuevamente en un lugar turístico.

Nos alejamos un poco del centro y entramos en Restaurante Roma, en Rua de Santo Ildefonso. Estaba regentado por tres señores mayores que nos atendieron con muchísima amabilidad.

Fue una de las mejores comidas del viaje.

Empezamos con vino verde de la casa y aceitunas. Después llegaron una ensalada de tomate y cebolla, buñuelos caseros de bacalao y dos fuentes enormes —aunque supuestamente eran medias raciones—: filetes de pescado rebozado con arroz y verduras, y pollo a la barbacoa con una salsa deliciosa.

Terminamos probando postres tradicionales de yema y nos ofrecieron vino de Oporto como digestivo.

Le damos un 10 sobre 10.

En esa misma calle hay varios restaurantes sencillos de cocina portuguesa. Nuestra recomendación sería caminar un poco, observar dónde comen los vecinos y entrar en el que mejor impresión te dé.

Gaia, manga y cerámica

Después de comer tomamos el metro hasta Gaia. Bajamos cerca de El Corte Inglés y visitamos SHOP4nerds, una tienda de juegos, figuras y merchandising donde encontramos varios regalos para nuestro hijo.

También vimos la Igreja de Mafamude, paseamos por El Corte Inglés y regresamos a Negra Café para tomar unos batidos.

En la última parte del día bajamos por Rua de Sá da Bandeira, donde encontramos varias tiendas de cerámica y diseño, como:Nü Concept Store y Egg Back Home.

También volví a comprar una pulsera de cuerda en Indigo Jewels, junto al exterior del Mercado do Bolhão. Ya había comprado una en mi visita de 2018 y me apetecía repetir el recuerdo.

Terminamos acercándonos hasta Clérigos, paseando por algunas calles menos transitadas y despidiéndonos de Oporto con una última imagen de sus fachadas y desniveles.

Recogimos las maletas en YOTEL y tomamos un Uber al aeropuerto por aproximadamente once euros.

Los lugares que más merece la pena ver en Oporto

No visitamos todos los monumentos de la ciudad y tampoco creemos que sea necesario para disfrutarla.

Estos fueron los lugares que más protagonismo tuvieron en nuestro viaje.

Ribeira

La Ribeira fue el lugar al que regresamos varias veces, de día y de noche.

Más que limitarte al paseo junto al río, merece la pena internarse en las calles que suben hacia el centro. Las fachadas, los balcones, la ropa tendida y las pendientes forman una de las imágenes más reconocibles de Oporto.

Estación de São Bento

Entrar en São Bento apenas requiere tiempo y permite observar uno de los conjuntos de azulejos más impresionantes de la ciudad.

Además, probablemente pasarás por la estación varias veces durante el viaje.

Sé de Oporto

No entramos en la catedral porque había cola, pero la plaza y el mirador merecen la subida.

Desde allí comienza uno de los mejores descensos a pie hacia la Ribeira.

Puente Don Luis I

Lo cruzamos por la parte superior y la inferior, de día y de noche. Cada recorrido ofrece una perspectiva diferente de la ciudad y de Gaia.

Vila Nova de Gaia

El paseo por la orilla de Gaia al anochecer fue uno de nuestros momentos favoritos. La panorámica de la Ribeira desde el otro lado del Duero es imprescindible.

Torre dos Clérigos

La visitamos el último día. Es uno de los grandes símbolos de la ciudad y una buena referencia para recorrer la zona de las Carmelitas.

Livraria Lello

Solo la vimos desde fuera porque había cola.

Para entrar es necesario comprar entrada y conviene reservar una franja horaria. Si la librería te interesa especialmente, organízalo con antelación. Si únicamente buscas una fotografía, quizá prefieras dedicar ese tiempo a otro lugar.

Mercado do Bolhão

Lo incluiríamos como opción, pero explicando claramente nuestra experiencia: nos pareció muy orientado al visitante.

Es práctico para comprar productos, comer o tomar algo, aunque no fue uno de nuestros lugares favoritos.

[Próximamente: Qué ver en Oporto: monumentos imprescindibles y nuestra opinión real.]

Dónde comer en Oporto

La comida terminó ocupando un papel importante en el viaje, sobre todo cuando empezamos a alejarnos de los restaurantes más turísticos.

Los lugares que probamos

McDonald’s Imperial

Una solución de emergencia la primera noche y, al mismo tiempo, un edificio curioso que merece una visita rápida por su interior histórico.

Cantina 32

Cocina portuguesa contemporánea, presentación cuidada y precios elevados. Probamos bacalhau à Brás, tortas de maíz con atún y dos postres muy originales.

Sol e Sombra Bifanas

Un local sencillo y económico que nos encantó. Perfecto para probar bifanas y compartir algo de picoteo sin pagar precios turísticos.

Restaurante Roma

Nuestro gran descubrimiento gastronómico en Oporto: comida casera, cantidades generosas, trato excelente y ambiente local.

Cozinha da Clara

La comida más especial del viaje, en Quinta de la Rosa. Cocina de autor, vino de la finca y vistas al Duero. Es una experiencia de precio alto, pero merece la pena para una ocasión especial.

Recomendaciones que quedaron pendientes

Llevábamos apuntados otros establecimientos que no llegamos a probar: Taberna dos Mercadores, Adega São Nicolau, Muro do Bacalhau, Brasão, para probar francesinha. Casa Guedes, conocida por su bocadillo de pernil y Gazela, famosa por sus cachorrinhos.

Los incluiríamos como alternativas investigadas, pero no como recomendaciones basadas en nuestra experiencia.

[Próximamente: Dónde comer en Oporto: restaurantes que probamos, precios y platos.]

Las tiendas más bonitas de Oporto

Entrar en tiendas fue una parte importante del viaje.

No buscábamos centros comerciales ni souvenirs genéricos, sino comercios con personalidad, ilustraciones, juguetes, objetos para casa y pequeñas piezas que pudieran recordarnos la ciudad.

Fernandes Mattos

Nuestra favorita.

El edificio, el mobiliario antiguo y la distribución en varias plantas convierten la visita en una experiencia incluso aunque no compres nada.

Projeto Vimoc

Una tienda y estudio de ilustración donde encontrarás láminas y objetos inspirados en Oporto, algunos con detalles en pan de oro.

Es una buena alternativa a los recuerdos más habituales.

Mercador Studio

Una selección cuidada de decoración, papelería y objetos de diseño.

Mercado 48

Otro espacio interesante para encontrar productos creativos y piezas diferentes.

Papel & Co.

Ideal para quienes disfrutan de la papelería y los objetos bonitos.

Tiendas de cerámica en Rua de Sá da Bandeira

Nü Concept Store y Egg Back Home fueron dos de las paradas que hicimos durante el último día.

Bazar Paris

Una juguetería tradicional y bonita, aunque con una selección más limitada de lo que esperábamos.

SHOP4nerds

Nuestra parada en Gaia para encontrar figuras, juguetes y productos relacionados con videojuegos, series y animación.

[Próximamente: Las tiendas más bonitas de Oporto: decoración, ilustración, cerámica y juguetes.]

La mejor excursión desde Oporto: el valle del Duero en tren

Si dispones de cuatro días, dedicar uno al valle del Duero nos parece una excelente decisión.

No hace falta alquilar coche ni contratar una excursión organizada. El tren permite llegar hasta Pinhão disfrutando del paisaje durante buena parte del trayecto.

Conviene saber, no obstante, que: el tren antiguo puede resultar lento e incómodo, el trayecto puede acercarse a las tres horas, hay numerosas paradas, los trenes pueden ir muy llenos, conviene llegar pronto para elegir asiento, en la ida, busca el lado derecho, en la vuelta, el lado izquierdo y por último, el tramo más espectacular comienza aproximadamente a partir de Ribadouro.

Pinhão es pequeño. La experiencia mejora mucho si reservas una quinta o una comida especial.

Nosotros elegimos Quinta de la Rosa y comimos en Cozinha da Clara. No hicimos cata, pero probamos vino de la finca durante la comida y disfrutamos de una larga sobremesa con vistas al río.

Fue el día más especial del viaje.

[Próximamente: Excursión al Duero en tren desde Oporto: guía completa hasta Pinhão.]

Consejos que nos habría gustado conocer antes de viajar

Come antes de que sea demasiado tarde

Los horarios condicionaron varias decisiones. No esperes hasta las tres o cuatro de la tarde para empezar a buscar restaurante.

Lleva calzado cómodo

No subestimes las cuestas ni el empedrado.

No llenes cada hora del itinerario

Algunos lugares merecen más tiempo del previsto. Otros puedes descartarlos sin remordimientos.

Combina lugares conocidos con negocios locales

Cantina 32 fue una buena experiencia, pero las comidas que más recordamos fueron Sol e Sombra y Restaurante Roma.

No hagas cola por todo lo viral

Nos encantaron los pasteles de nata de Manteigaria, pero solo entraríamos si la espera es razonable.

Llega pronto al tren del Duero

Especialmente para el regreso, cuando muchos viajeros intentan subir al mismo servicio.

No idealices Jardim do Morro

El atardecer es precioso, pero el parque puede estar masificado y el césped es bastante incómodo por su pendiente.

Entra en las tiendas

Algunas de las mejores sorpresas del viaje estaban detrás de un escaparate.

Deja espacio en la maleta

Los azulejos, libros, ilustraciones y objetos para casa empiezan a acumularse antes de que te des cuenta.

¿Volveríamos a Oporto?

Sí.

Volveríamos por las cosas que dejamos pendientes, pero también para repetir algunas muy sencillas: desayunar sin prisa, volver a Vandoma, entrar de nuevo en Fernandes Mattos o sentarnos en un restaurante de barrio sin saber exactamente qué vamos a pedir.

Cuando empezamos a preparar el viaje teníamos más de cien lugares guardados en Google Maps.

Queríamos aprovechar cada minuto.

Pensábamos que viajar bien consistía en conseguir ver mucho.

Ahora apenas recordamos cuántos monumentos visitamos. En cambio, sí recordamos al camarero que nos sirvió aquel pollo a la barbacoa, los azulejos antiguos encontrados en el rastro, la sobremesa frente al Duero, la primera bifana y el momento en que el paisaje apareció junto a la ventanilla del tren.

Nos quedaron sitios por visitar.

Pero no sentimos que nos faltara viaje.

Y quizá esa sea la mejor manera de explicar Oporto: una ciudad en la que lo importante no siempre es llegar al siguiente punto del mapa, sino todo lo que encuentras por el camino.

 

 

Un pensamiento sobre “Qué ver en Oporto en 4 días: itinerario real, restaurantes, tiendas bonitas y una excursión al Duero

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